La mejor forma de perdonar

El perdón es la clave de la acción y la libertad. Hannah Arendt

 

Cuando alguien que realmente te importa te hiere, solo tienes dos caminos: rendirte ante la bronca, el resentimiento y las ideas de venganza o abrazar el perdón y seguir adelante.

No debe existir nadie en este mundo que alguna vez no haya sido herido. Probablemente, tus padres te habrán criticado alguna vez, tus hermanos te habrán dicho algo feo, o algún compañero de la escuela o colega de trabajo habló mal de ti a tus espaldas…

Pero, ¿qué tal si en lugar de pensar en esas cicatrices que nos han dejado y amargarnos, pensamos en todas las oportunidades que tuvimos de perdonar?

Es todo un desafío y en este artículo hablaré de cómo superarlo aprendiendo la mejor forma de perdonar.

Déjame aclararte antes por qué vale la pena: simple y llanamente, porque si no perdonas, tú eres el que más sufre. En cambio, aprendiendo a perdonar, traerás paz y gratitud a tu vida, lo que se traduce en una mejora de tu persona a nivel físico, emocional y espiritual.

¿Qué es el perdón?

Muy fácil, el perdón es una decisión. Perdonas cuando decides dejar ir el resentimiento o los pensamientos de venganza. Lo positivo es que perdonar es aprender de lo que te han hecho y volverte más fuerte (incluso, muchas veces, estarás dando cátedra de empatía y compasión a quien te hirió).

¿Qué NO es el perdón?

Perdonar no implica para nada quitarle la responsabilidad a los demás por haberte hecho daño, ni minimiza o justifica que hayan hecho algo malo.

Tú perdonas a las personas, pero no las dejas “libre de cargos”.

¿Por qué sobran motivos para perdonar?

Sé que en el fondo tú conoces la respuesta a esta pregunta pero déjame mostrarte en todos los aspectos en que el perdón puede hacerte más feliz y sano:

  • Tus relaciones se vuelven más sanas
  • Eres un ser mejor espiritual y psicológicamente
  • Bajan tus noveles de ansiedad, estrés e ira
  • Baja tu presión arterial
  • Disminuyes problemas de salud del estrés tales como: acidez estomacal, estreñimiento, taquicardia, etc.
  • Eres más fuerte ante la depresión
  • Tu sistema inmunológico se vuelve más fuerte
  • Tu autoestima crece

¿Cómo aprender a perdonar?

En primer lugar, como dice la frase del artista marcial, Bruce Lee: “Los errores son siempre perdonables, si uno tiene el coraje de admitirlos”. Para aprender a perdonar, en primer lugar, debes perdonarte a ti mismo por tus errores, por aquellos que habrías necesitado ser perdonado, tanto por los demás, como por ti mismo.

Luego, la mejor forma de perdonar tiene una serie de pasos prácticos que nos han ayudado a lograrlo (pero que tú puedes acomodar o reacondicionar según tus propias necesidades o tu caso en particular).

La mejor forma de perdonar, paso a paso:

  1. Dejar de insistir por un tiempo

Como en muchas otras áreas de la vida, a veces, intentar perdonar con fervor solo lleva a… Dejar de intentar. Por eso, en primer lugar, debes dejar de “intentar” y comenzar a ser tú mismo.

¿En qué sentido? Si te enfocas en tratar de perdonar a alguien o a ti mismo, lo único que harás es verte haciendo un esfuerzo con poco sentido y resultados nulos. En este caso, lo mejor es ser tú mismo y dejar de insistir en el perdón.

Todos tenemos un tiempo distinto para procesar nuestras ideas y comprender nuestros sentimientos. Deja de insistirte a ti mismo que debes hacer lo que está bien porque preguntarte: ¿dónde está escrito? o ¿por qué? Simplemente disiparan tus buenas intenciones.

Permítete un tiempo para evaluar la forma en que te han lastimado, cómo puedes reparar los daños y luego, nos vemos en el siguiente paso.

  1. Meditar sobre nuestros pensamientos y emociones

Cuando ya haya pasado un tiempo desde que esa persona -o tú mismo- te ha/s herido, es tiempo de meditar sobre lo que ocurrió. Como expliqué en el paso anterior, antes de perdonar, debes procurar tomar acción para reparar lo que ha ocurrido.

En algunos casos muy particulares, solo el perdón puede reparar lo que ocurrió. Como es el caso de una discusión con un amigo, o cuando una persona te había prometido algo y luego no cumplió. Solo en estos casos la única forma de reparar el daño es perdonando a estas personas (mejor aún, si lo solicitan).

Pero, existen casos más complejos en que es preciso reparar primero el daño y luego comenzar a meditar en el perdón.

Pongamos sobre la mesa el caso de que has engordado 20 kilos en los últimos meses. Sin duda te has hecho daño y lo ves día a día pero, no puedes perdonarte así sin más.

Tu crecimiento estará en pasar de la bronca a la acción: tratar de reparar el daño (paso 1). Cuando ya estés en camino, comienza a meditar acerca de los beneficios que te trae perdonarte a nivel emocional y mental: dejarás de pensar mal de ti, recuperarás tu confianza, mejorará tu autoestima, sentirás más energía y serás más productivo, etc.

Son muchos los casos en que deberás actuar de esta manera para poder perdonar sinceramente.

Otro ejemplo, es una pelea con tu pareja en la que se ha enojado y te ha dicho cosas que te lastimaron terriblemente. ¿De qué sirve perdonar si no se ha solucionado el problema que ocasionó la pelea? Primero trabaja, luego medita, finalmente: perdona.

Por qué el perdón debe ser parte de tu estilo de vida

Tú eres el único creador de tus sentimientos y de tu vida, de eso se trata, de hecho, Vivir es un arte. Cuando te llenas de pensamientos negativos acerca de experiencias pasadas, quitas el foco del presente, y no te permites un futuro mejor.

Perdonar es permitirse una pausa en el PRESENTE y prestarle atención. Piensa acerca de la bronca que estás sufriendo y cómo te consume emocionalmente. Siente las consecuencias negativas que están teniendo todos esos pensamientos negativos en tu propio cuerpo. Libérate de lo que siempre has creído que debías sentir cuando estás herido.

Y adivina qué, con el tiempo, esos pensamientos de ira y venganza, serán reemplazados por el amor y la aceptación que crece en su lugar. Perdonar es como cuidar tu propio jardín mental, quitas las malas hierbas para que las flores tengan más nutrientes, espacio, luz, y crezcan más fuertes. Así comenzarás a entender que tu mente es solo un instrumento, el único y el más poderoso que tienes para controlar tu vida.

Aunque, desde mi punto de vista, sobren motivos para perdonar, lo que más he oído al hablar acerca del poder del perdón es: “Cómo perdonar cuando es difícil, si es muy grave lo ocurrido”. Pues, muy pocas personas llegan al final de su vida y dicen: “Ojalá hubiera estado enojado por más tiempo”, “Por qué no me habré vengado de todos cuando tenía tiempo”… Es más, en general, en sus últimos momentos dicen todo lo contrario: “Perdón”, “Te perdono” o “Te amo”.

Por eso, tómate el tiempo necesario para sanarte a ti mismo y perdona. No te arrepentirás de dejar el dolor atrás y serás distinto a las personas que te hirieron o estarás lejos de que esas situaciones vuelvan a ocurrirte.

 

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