¿Cómo lograr concentración para estudiar?

Cómo lograr concentración para estudiar es la pregunta que más se repite entre estudiantes de todos los niveles.

¿Qué es la concentración?

Todo estudiante ha tenido, al menos una vez, problemas de concentración. La vida en el siglo XXI parece ser dura en muchos aspectos: el estrés, la velocidad, constantes cambios y la necesidad de adaptarse a ellos.

La vorágine de nuestro presente dificulta aquel, antes simple, proceso de concentrarse en una cosa y olvidarse del resto, lo que puede ser un grave obstáculo no solo para los que estudian, sino también a la hora de hacer cualquier otra cosa que requiera algo de concentración.

Ahora bien, para intentar resolver el problema, se debe empezar por el principio. ¿Qué es, pues, la concentración? La concentración es un proceso psíquico que consiste en enfocar voluntariamente toda la atención en un único objeto o actividad; es “fijar la mente en un punto con exclusión de cualquier otro”. Difícil tarea, según parece. Pero, en realidad, es algo que hacemos todos los días: mientras leemos, escribimos o conducimos. Además, es un proceso vital y totalmente alcanzable, como lo muestra la práctica.

Nos concentramos incluso cuando escuchamos a otros mientras hablan, vemos la tele, jugamos vídeo-juegos o arreglamos la habitación. Aquí el papel central juega la motivación: nos interesa lo que hacemos y por eso no tenemos que esforzarnos para conseguir una concentración plena. Es más, ni siquiera nos damos cuenta de que estamos 100% enfocados en una cosa: cuanto más grande sea nuestro interés, más grande y natural será nuestra concentración.

La concentración está también estrechamente relacionada con la atención y muchas veces está condicionada por ella, de modo que si nuestra capacidad de atención está debilitada, también lo estará la concentración. A su vez, también se ve afectada por otros procesos psíquicos como la percepción o emoción, y puede afectar en gran medida nuestra memoria y aprendizaje.

¿Cómo lograr la concentración óptima para estudiar?

Para sacar el máximo provecho posible al aprendizaje, es de crucial importancia mejorar nuestra capacidad de concentración. Casi todos los estudios han demostrado que es mucho mejor trabajar menos tiempo, pero en estado de plena concentración, que estudiar todo el día con la mente en blanco o distraída. Parece lógico, ¿no?

La buena noticia es que nuestro cerebro, para funcionar como es debido, también necesita relajación. Para conseguir esto, ejercicios de meditación o de yoga son muy aconsejables especialmente para potenciar la concentración, aunque dar un paseo después de estudiar o hacer cosas que no nos cansen también podría ser de gran ayuda.

Y ahora, algunos consejos prácticos que nos ayudarán a conseguir la concentración necesaria para estudiar:

 

6 pasos para lograr concentrarte y estudiar eficazmente

 

  1. Elige un solo lugar

Encuentra un lugar solitario, por ejemplo, una habitación que te sirva solo para estudiar y donde nada te interrumpa o te distraiga, esto es esencial para poder lograr concentración para estudiar. Procura que la habitación esté limpia, bien ventilada y con mucha luz. Es muy importante que llegue la cantidad suficiente de oxígeno a tu cerebro para que éste pueda funcionar. Así que, relájate y respira. También, intenta mantener la habitación en que estudias ordenada, ya que el caos que te rodea puede generar el sentido de agobio y aumento de tensión.

 

  1. Deshazte de las distracciones

Antes de ponerte a estudiar, asegúrate de que no haya mayores distracciones a tu alrededor. Pide el favor a tus familiares que bajen el tono y que no entren en tu habitación mientras estás estudiando. Apaga tu móvil y todo lo que te pueda distraer (el ordenador, la televisión, etc.) pero, te recomendamos que pongas alguna música lenta (por ejemplo ambiental, clásica o ¡el canal “Enfoque” de Spotify!) que te ayude a relajarte y centrarte en una cosa. Está demostrado que la música afecta el ritmo de los latidos de corazón, de modo que la meditativa disminuye la frecuencia cardíaca, nos tranquiliza y libera de tensiones.

 

  1. Reúne lo que necesites antes de empezar

Para lograr concentración para estudiar asegúrate de que tienes a tu lado todo lo que necesites: además de libros, cuadernos, rotuladores, también una botella de agua y ¡chocolate! El chocolate negro contiene sustancias similares a la cafeína y, además, los científicos han demostrado que los países que consumen más chocolate tienen el mayor número de ganadores de premio Nobel. El café y las bebidas energéticas no son recomendables, pues tarde o temprano recaerás.

 

  1. Preparación psicológica

Tómate unos minutos solo para ti antes de empezar a estudiar. Respira y piensa positivamente sobre qué es lo que quieres conseguir: una buena calificación, deshacerte de tus exámenes de una vez por todas, estudiar más para que puedas salir por la noche, etc. Recuerda que hoy tienes dos horas para conseguirlo y aproximarte a tu meta, y que esas dos horas sirven solo para eso, no para pensar en qué te vas a poner para ir de fiesta. Piensa en que lo que haces te va a ser útil y que algún día lo vas a necesitar. No decaigas a als tentaciones de Internet ni cosas por el estilo y enfócate en lograr la concentración para estudiar.

 

  1. Mejora tu productividad

Como ya hemos dicho, es mejor estudiar menos, pero con más eficiencia. Por eso, intenta estudiar sin interrupción media hora o 25 minutos – pensando solo en lo que lees. Esta técnica, que se llama Pomodoro, sirve para mejorar la productividad y consiste en estudiar ininterrumpidamente con unos descansos breves cada 25 minutos. Consigue un temporizador pomodoro (aunque cualquier otro temporizador también te puede servir de ayuda). Hay unas aplicaciones muy molonas para incorporar a tu navegador Chrome.

 

  1. ¡Lánzate ya!

Ahora cuando lo tienes todo preparado, ¡siéntate y estudia! Es muy importante tener una actitud positiva hacia lo que haces. Si te machacas constantemente a ti mismo con quejas y pensamientos negativos, gastas tu energía en cosas destructivas. Así que, ¡ahorra tu energía y encáuzala en cosas productivas y constructivas lanzándote a estudiar en este mismo instante! Si no has conseguido mejorar la motivación, tu memoria podría estar en peligro, así que préstale una atención especial usando muchos colores, dibujando y visualizando lo que lees. “Si no puedo dibujarlo, es que no lo entiendo”, dijo Einstein una vez. Y lo mismo vale para ti: usa todas las técnicas posibles para mejorar tu productividad, no solo para que logres tus objetivos, sino también para que los logres rápidamente, sin estrés innecesario y con mucha fuerza de voluntad.

¡Feliz estudio y mucho éxito!

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