¿Cómo dejar de quejarse y qué efecto tiene en nuestra vida?

Los budistas utilizan una frase que dice “La queja borra el beneficio”, para explicar el efecto devastador que la queja tiene en nuestra vida cotidiana.

Para poder sobreponernos a la queja necesitaremos realizar un esfuerzo de consciencia que nos permitirá identificar a nuestra mente como una entidad distinta a nosotros. Nosotros no somos nuestra mente, somos la consciencia general que la rodea.

Una buena forma de encarar este tema es pensar “soy consciente de que pensamientos negativos están pasando por mi mente. Mi mente no soy yo, y mientras me vuelvo más consciente me será posible reemplazar esos pensamientos negativos por pensamientos positivos”.

Cualquier persona tiene el poder de poder controlar su mente. Un primer paso consiste en dejar de culparse por los pensamientos que nuestra mente piensa. Si separas a tu mente de ti, y entiendes tu “yo” como la consciencia general que la rodea, el asunto te será mucho más fácil, entonces te habrás dado cuenta que tu mente es sólo una parte de ti, y le darás la importancia relativa que tiene dentro del conjunto de tu ser.

Al dejar de culparte y observar a tu mente, estarás dando un paso adelante en el incremento de tu consciencia, estarás avanzando hacia tu liberación, y estarás comenzando a escribir un camino y un destino distinto, mucho más feliz, pleno y lleno de satisfacciones.

¿Cómo la queja condiciona nuestra mente?

Los pensamientos negativos son adictivos. Se repiten incesantemente en nuestra mente una y otra vez, y terminan creando una realidad que no existe. Si somos complacientes con los caprichos de nuestra mente, y no hacemos un esfuerzo consciente por controlarla, terminaremos identificándonos con nuestros pensamientos.

Imagina una persona que piensa mal sobre el otro, piensa que el otro quiere engañarlo, estafarlo, hacerle mal, y su cabeza gira todo el día en torno al mismo pensamiento y en vez de frenarlo y mirar las cosas objetivamente sigue complaciendo la adicción de su mente por esos pensamientos negativos.

Lo que termina sucediendo es que la persona va a terminar odiando o temiendo al otro, sin que el otro necesariamente le haya deseado o hecho ningún mal. Este condicionamiento de nuestra mente se evidencia en todas las relaciones humanas, y también se evidencia en nosotros como sociedad, por ejemplo, cuando ciertos grupos sociales son marginados por su orígenes o creencias. Es simplemente el miedo, el miedo a lo desconocido, el miedo al cambio, lo que está haciendo que nuestra mente busque mecanismos de defensa hacia el otro o los otros, y se expresa en ira, odio y otros sentimientos terribles.

Estos sentimientos consumen mucha energía en las personas, y las personas que son complacientes con estos pensamientos por lo general terminan agotados al final del día, no tanto por su jornada laboral, pero más por sus pensamientos negativos constantes.

El ciclo de los pensamientos negativos

Una vez que estamos dentro de un ciclo de pensamientos negativos es difícil salir. Nuestra mente condiciona nuestras expectativas, las cuales condicionan los resultados, los cuales vuelven a condicionar nuestras expectativas.

Conocí una vez en la India una de esas personas que caminan radiantes por la vida, viajaba con su hija pequeña, y me dio curiosidad cómo se animaba a tal empresa con una niña pequeña. Su respuesta me dibujó una sonrisa me dijo “Ningún resultado negativo viene de un pensamiento positivo”.

Observar objetivamente nuestra mente es una de las formas de comenzar a entender que los pensamientos que la cruzan no somos nosotros, y que nosotros tenemos la capacidad de controlar y direccionar nuestra mente hacia algo positivo.

¿Cómo superar la negatividad?

El primer paso para superar la negatividad es observar tus pensamientos. Observa tus pensamientos objetivamente sin tratar de controlarlos, no te resistas a ellos, obsérvalos. Qué está pensando tu mente, cuánto dura ese pensamiento, qué otro pensamiento lo sigue?

Al observar nuestros pensamiento llega un momento en que nos damos cuenta que nuestros pensamientos no somos nosotros. Nosotros somos el observador.

Al tiempo nuestros pensamientos comienzan a ser más distantes, más apaciguados, hasta que comenzamos a experimentar pequeños momentos de silencio entre los mismos, nuestra respiración se vuelve más calma y nuestro cuerpo observando tus pensamientos.

Nuestra misión como seres humanos en este mundo es aumentar nuestra consciencia. A medida que aumenta tu consciencia (tu presencia, tu vivir en el presente) tendrás más poder para controlar tu mente y en lugar de pensamientos negativos generar pensamientos positivos, o ningún pensamiento alguno, manteniendo tu mente en estado de alerta y relajo constante, y dejando que sea tu cuerpo y tu consciencia las que te guíen. Este último estado se adquiere fácilmente con la meditación (fácilmente es una forma de decir, en realidad con la práctica constante, pero el punto es que si uno practica es fácil llegar ese estado).

Algo que debes prestar particular atención es a no sentirte derrotado cuando no logres controlar tu mente, o cuando los pensamientos negativos te invadan. No has perdido, simplemente no eres lo suficientemente consciente aun como superarlos, simplemente sigue observando los pensamientos y tratando de ser consciente de los mismos. Que tu viaje en el mejoramiento de tu mente y de tu vida sea divertido.

Tomando control de tu vida

El punto en el que las cosas en tu vida comienzan a cambiar positivamente es el momento en el que asumes tu responsabilidad para hacerlo. Asumir la responsabilidad es reconocer “tu poder”. Tu tienes un enorme poder para transformar tu realidad y no hacerte responsable de utilizar ese poder es lo que te lleva a la queja.

Tu mente ha preferido perpetuarse en el ciclo de la queja en vez de hacerse cargo de lo que tienes que hacer. Ejercer ese poder implicará muchas veces hacer cosas que requieran un esfuerzo y una decisión por tu parte, como alejarte de alguien que te hace daño en la vida, o mudarte a otro barrio, otra ciudad u otro país, o cambiar de trabajo, o mejorar tu dieta, etc.

Aunque esta tarea pueda parecer titánica, hay una forma en que este cambio se logra naturalmente, sin esfuerzo. La manera de realizar este cambio sin esfuerzo es a través de estar en completa sintonía con uno mismo, y el camino para lograr esa alineación es la meditación.

Medita durante tres meses todos los días, lo máximo que puedas cada día, y tu vida cambiará drásticamente.

La otra forma de realizar este cambio (más gradualmente) es observar tus pensamientos y cambiar esos pensamientos negativos por positivos.

En todas las personas se esconde un poder impresionante, el poder del universo, despierta ese poder, y transforma tu vida radicalmente. 

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